jueves, 18 de marzo de 2010

Vías muertas

El ferrocarril en la provincia de Granada -especialmente en el Altiplano y su línea de unión con el Levante- fue una promesa para el desarrollo económico que nunca llegó y una vía de escape para quiénes ansiaban evadirse de un mundo anclado en el pasado. Por aquellas vías viajaron los trenes vetustos de la infancia de nuestros padres, los mismos que, como sus quebrantados sueños de progreso, aún surcan con inusitado estruendo las escombreras de una memoria que se hunde fugitivamente en el olvido.
Esta serie fotográfica supone un acicate para esos recuerdos crepusculares que muchos aún conservan del tren.
En la primera de las imágenes, aparece el Puente Chico de Gor, sustituto prematuro de otro mayor diseñado por los discípulos de Eiffel y que desapareció por una inadecuada cimentación.
En la segunda instantánea, podemos ver el puente del Hacho, obra de los mismos ingenieros. Situado entre los municipios de Alamedilla y Guadahortuna, después de agonizar durante decenios, parece haber superado el terrible trance de la negligencia administrativa.
A pocos metros del puente del Hacho, nos encontramos con la estación de ferrocarril de Guadahortuna -en los manuales ferroviarios aparece como “apartadero Guadahortuna–Alamedilla”-. Dicha estación, o lo que queda de ella, es un ejemplo del abandono en que han quedado numerosas estaciones en toda la zona. Estos espacios arquitectónicos destinados al tránsito de viajeros, protagonistas del fluir de la vida en su perpetuo devenir, han sido repoblados por una soledad incansable que se abraza al futuro como una eterna colonizadora de la esperanza.

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