viernes, 21 de octubre de 2011

Anuncio sin impulso

¿Cómo mirar a los ojos de la muerte, si es un encapuchado quien te regala flores?
Pie de foto: Memoria y olvido. Martínez Clares, 2010.

12 comentarios:

  1. Siempre hay que desconfiar de los encapuchados; algo ocultan.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Yo no acepto flores de un encapuchado.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. MJ: en un país europeo, en el siglo ¿XXI? -con los años voy dudando de las fechas- que unos tipos se encapuchen para dirigirse a gobiernos elegidos democráticamente en igualdad de condiciones... eso... a quien se lo cuentes... no sé, quizá yo venga del templo de los ilusos donde estas cosas no se conciben. Abrazos

    ResponderEliminar
  4. Myra: qué desconfiada, dirían algunos. En fin, Myra, creo que tus palabras se basan en el sentido común. Saludos

    ResponderEliminar
  5. A la muerte siempre hay que mirarla a los ojos,poero las flores de un encapuchado nunca se deben aceptar
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Juanjo: estas nimiedades son las que están haciendo a la gente pasar de la euforia inicial a la desconfianza. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Mejor que se quite la capucha y si hay que morir que sea cara a cara...

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  8. Hoy cumplo 51 años, toda mi vida he convivido con esta lacra. No nos regalan flores, acaban como empezaron, como cobardes que son, abanderando a un pueblo que no les quiere, adjudicándose victorias en nombre de no sé quién, con la prepotencia del derrotado, sin concesiones políticas, porque saben que en Euskadi no tienen nada que hacer, en realidad no debieron existir jamás. Quiero pensar que esta vez es la definitiva, estoy segura. Es algo que todos nos merecemos, vascos o andaluces, castellanos o madrileños, da igual. Nunca se podrán olvidar tantas lágrimas, tantas victimas sin sentido, es algo que se tiene que tener muy presente, para que no vuelva a ocurrir. Todavía queda mucho camino, han sido 52 años y las heridas aún están abiertas. Aún así, me emociona pensar que esto es el final del tiro en la nuca, del miedo en el aire, de la cobardía de estos salvapatrias. El pueblo vasco es un pueblo pacifico y amable, que ha llorado y sufrido con todas y cada una de las víctimas. ETA sólo nos ha hecho daño, nos ha enfrentado, nos ha violentado. Que los políticos hagan lo que tengan que hacer, pero con toda la esperanza y alegría de la gente de bien, de la gente de la calle, la gente normal y pacifica que formamos con orgullo un pueblo, el pueblo vasco, porque esto se haya acabado ...de verdad. Mi esperanza de que mis nietos nazcan y crezcan en paz y que construir esta paz sea algo que ya no nos pueda arrebatar nadie. Creo que esta vez es así. Saludos a todos.

    ResponderEliminar
  9. Yo, ya no miro simplemente; observo casi desapercibida.

    Besos.

    ResponderEliminar
  10. Rosa: la capucha no es más que una pose... me temo. Pero no es, desde luego, la mejor forma de generar confianza y, en estas circunstancias, las formas son fundamentales. Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. LNJ: sé que para muchos esta musiquilla puede sonar a la cantinela de siempre. Tal vez, con el tiempo empecemos a prestarle más atención. Todo depende de los pasos que se vayan dando. Besos

    ResponderEliminar
  12. Carmen: por supesto que nos merecemos que sea el final. Lo esperamos, pero la experiencia de estos años me hace ser prudente. Los gestos son importantes en estas circunstancias, pero no podemos ni debemos quedarnos en ellos.
    ETA ha sido la peor publicidad posible para un pueblo, el vasco, que -quién lo duda- no se merecía esta lacra de decenios.
    Unos siempre han padecido el miedo y el dolor y otros siempre han engendrado el miedo y el dolor. Esa frontera ha de quedar clara en todos los pasos que se den desde ahora.
    Mi deseo es el mismo que el tuyo: que nuestros hijos y nietos nazcan y crezcan sin el ahogo permanente con que lo hemos hecho nosotros.
    No obstante y pese a mi prudencia, te doy mi más grande enhorabuena porque sé que es una noticia trascendental para ti, para mí y para todos los que han padecido esta injusticia. Un abrazo fuerte para toda esa gente buena del norte.

    ResponderEliminar