jueves, 10 de febrero de 2011

Harry y Sally

Descreído ya de casi todo, anoche regresé al delicioso escepticismo de When Harry Met Sally, una de aquellas efímeras tentativas que pretendieron recuperar el cine de escritor a finales de los ochenta. Dirigida por Rob Reiner, es curioso que su guión lo firme una cineasta de radiante optimismo: Nora Ephron.
Igual de escéptico que Harry Burns, se muestra José Ignacio Lapido en su último disco -De sombras y sueños- cuando nos confirma que para sofocar las últimas revueltas bastaría con regalar televisores.
Me temo que sí, José Ignacio, porque desde esas pantallas astutamente sedativas aún me llegan recuerdos de amores que nunca existieron y los recibo como si Meg Ryan no estuviese envejeciendo con mesura, todavía elegante o quizá, con el paso de los años, declinando aún más hacia la azucarada lasitud de Doris Day.
Pero, mientras se tambalean mis últimas certezas, me permito sonreír porque presumo que La Day no sabría cómo fingir un orgasmo.
Pie de foto: Supervivientes. Martínez Clares, 2007.

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