martes, 20 de noviembre de 2012

Virguerías (I)

Granada, 17 de noviembre de 2012 
Toda honra que se precie debe tener sus remiendos. Hace cinco siglos, se tomaban esta afirmación de manera literal y para ello recurrían a las virgueras. Ellas eran las encargadas de devolver su gracia a las doncellas restaurando sus virgos y era tal la dificultad de su arte que, desde entonces, cualquier labor que se haga con gran habilidad y perfección recibe el nombre de virguería. 
En Occidente, ya no quedan virgueras pero sí disponemos de personas capaces de hacer alguna virguería. La mayor de ellas podría consistir en regalar la vida a algo que no la tiene. 
Veamos: imaginen, por ejemplo, un brazo de trapo; llamémosle, por denominarlo de una forma más científica, Parálisis Braquial Obstétrica; aceptemos que es ésta una rara consecuencia del parto, una brumosa lotería que siempre acaba por tocarle a alguien; busquemos a una persona que esté capacitada para resolver este despropósito, si es que tuviera solución; y, por último, en caso de haber tenido la fortuna de dar con la doctora Pilar Pradilla Gordillo, contémosle que este brazo no abraza, que está obligado a dejarse querer. 
Pie de foto: REM. Martínez Clares, 2011.

12 comentarios:

  1. Bonito texto,amigo. En el siglo XVIII existían unas mujeres bastante mayores (en este momento no recuerdo el nombre que se les daba)que eran contratadas por las mujeres casadas para que ocuparan su lugar en el lecho para así poder echar una cana al aire y el marido,siempre cansado por sus largas jornadas laborales,ni se enteraba.Este caso suele salir con frecuencia en esas novelas picarescas,sobre todo,las francesas.El pobre hombre cuando cambiaba de pose en la oscuridad,y,con el simple hecho de notar un bulto volvía a dormirse plácidamente.
    Este comentario no tiene nada que ver con lo que escribes aquí,pero me ha parecido lícito para contrastar costumbres hoy olvidadas.

    Un abrazo

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    1. Francisco: estas historias parecen extraídas del mismísimo "Decamerón". Qué grande debía ser el cansancio de aquellos hombres, o qué grande era su desidia. En fín, la historia no deja de sorprendernos, como tampoco deja de sorprendernos el ser humano. Tal vez, por eso estamos aquí, rodeados de preguntas. Abrazos

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  2. Es de las pocas áreas de conocimiento en las que tengo la certeza de que el hombre evoluciona, de la pocas.

    Ojalá hubiera remiendo para todo, aunque algo se note.

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    1. Cada vez que se descubre un nuevo remiendo, aparece algo nuevo y desconocido que remendar. Abrazos

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  3. ¡Qué alegria saber que eso es posible que no todo es retroceso, que la habilidad y el sentimiento van unidos !

    Me descubro ante ese talento.

    Un beso

    P.d. Me has dejado con la boca abierta con la historia..;-D

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    1. Hay historias que nos impresionan y otras que nos interesan. Me alegro de que ésta sea de esas cuyo regusto se queda en la memoria, tal vez en el ánimo. Besos

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  4. De vez en cuando aun vivimos por encima de nuestras posibilidades.

    La foto, en la distancia justa para no interrumpir su sueño.

    Un abrazo.

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    1. El sueño ajeno es una zona vedada al cazador de imágenes. Hay que apostarse en sus inmediaciones y procurar no alterar el escenario.
      Cuánta teoría y después no sirve para nada. Abrazos

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  5. No siempre va a ser la morada oscura, y no todo van a ser insidias. La naturaleza y el ser humano somos capaces de obrar pequeños milagros cotidianos que nos permiten esbozar una sonrisa, pero suave y sin molestar,que hay alguien durmiendo y soñando.Un abrazo.

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    1. Soñando de esa manera en que sueñan quiénes todavía tienen casi todo por hacer. un abrazo

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  6. Virtudes en manos de almas tocadas por los designios de las ninfas, JL. La habilidad hecha talento. Yo tuve un supervirguerias que me sacó de la arena de Omaha. El que estaba a mi lado dio con antivirguerias o chapuzas gotelet. No lo contó. Esa cara durmiendo es un sueño hecho hermosura: la felicidad. Un fuerte abrazo

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    1. Palabras como versos. Muchas gracias, compañero. Un abrazo

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