El balón llegó desde el lugar donde se conjuran las decepciones y decidió botar más alto de lo deseable.
Él supo que sería gol.
Andrés Iniesta afirma que en ese momento pudo oír el silencio. Y matiza: “si el silencio pudiera oírse”.
Hay poetas descreídos de casi todo.
Pero puede estar tranquilo. Yo también lo escuché.
Pie de foto: El gol de Iniesta, sobre fotografía de ABC. Martínez Clares, 2011.