El
verano es un desierto adulto en el que algunos niños descubren el hielo.
En
este momento, puede que usted ande por Macondo, Vetusta, Comala, Mágina,
Argónida o Calabuch. Yo, en cambio, aguardo la llegada del frío sentado en un pueblo
granadino de nombre breve pero de sonoridad mitológica.
A
los que estén por Comala les deseo que sigan vivos a su regreso y, al resto, sólo
decirles que nunca olviden que todos esos lugares que ahora recorren absortos y
que nos parecen mentira existen porque alguien como nosotros los imaginó alguna
vez.
Pie
de foto: Gor. Martínez Clares, 2014.
