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martes, 30 de junio de 2015

El amor con prisas

De vosotros,
los jóvenes,
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.
Ángel González

Por ahora, los jóvenes no tienen previsto envejecer. Consideran, tal vez, que la decrepitud es una maldición que siempre recae sobre los otros, sobre los que ya nacimos renqueantes como viejos, porque ellos, los jóvenes, ni se imaginan que los demás también tuvimos veinte años, que también devoramos nuestra porción de los días y las noches, que tampoco dejamos que el amor palideciera, porque el amor, cuando es joven, teme más a las arrugas de la piel que a las del corazón. Escribe Germán Guirado que “el amor / o es urgente / o no es amor”. Y de urgencias nadie sabe más que los jóvenes, pues se diría que nuestros muchachos no aspiran a vivir más de cinco minutos.
Pie de foto: Clint Eastwood y Meryl Streep en una escena de la película “Los puentes de Madison” (Clint Eastwood, 1995).

lunes, 29 de abril de 2013

Todos cargamos con alguna bandera

Ha muerto el último superviviente de la famosa fotografía de Rosenthal.
A Alan Wood, que por entonces tenía veintidós, la vida le ha regalado sesenta y ocho años más que a la mayoría de los muchachos que combatieron aquel marzo sangriento.
El tiempo, siempre tan cauteloso, tan breve e inesperado, tiene la costumbre de ir tapando los ojos a los testigos directos de la historia y, desde ese momento, la veracidad de la narración tan sólo depende de la buena voluntad de quien la escribe.
A veces pienso que la historia la escriben los vencedores para que nunca la olviden los vencidos, pero Eastwood se alistó en los dos bandos para que nosotros pudiésemos recordar a todos los muertos.
Pie de foto: Raising the Flag on Iwo Jima, de Joe Rosenthal.

jueves, 24 de enero de 2013

La luz negra

El arte engendra arte, pero Van Gogh nunca sospechó que uno de sus cuadros acabaría determinando la luz de una película rodada un siglo más tarde.
Imagino a Tom Stern –en la actualidad, director de fotografía y, entonces, electricista jefe del rodaje- regresando de la exposición del pintor en Seattle con la imagen hirviendo en su cabeza, disfrutando de ese dolor excitante que padece la gente de talento cuando siente la necesidad de prolongar los caminos de una creación artística.
Los comedores de patatas fue la clave para que Eastwood y su director de fotografía, Bruce Surtees, decidiesen rodar los interiores de El jinete pálido en la más absoluta oscuridad, en contraste con esa luz blanca, deslumbradora, que acompaña al protagonista en los exteriores.
Quienes hayan visto la película saben que es difícil reconocer a Eastwood entre las sombras, pero eso no le importaba gran cosa al cineasta porque hay personajes tan crudos que no precisan de un rostro que los ampare.
Pie de foto: Cartel de la película.

lunes, 31 de enero de 2011

Los días por venir

Convengamos que la Historia fuera un viaje que estamos haciendo y que otros ya hicieron con anterioridad. Luego, recurriendo a un malabarismo argumental, se podría especular que los augures terminarán por asociarse con los historiadores.
¿Me la juego si vaticino que son pocos los que tienen prisa por llegar a la última escala de ese viaje?
A los más reticentes, Clint Eastwood -que más que un cineasta es ya un personaje histórico- nos propone un itinerario técnicamente sobrenatural que conduce Más allá de la vida (Hereafter, Malpaso Productions 2010).
En la butaca contigua, un poeta desaprensivo me sugiere que viaje despacio para que los sueños me duren más.
Modero la velocidad y sueño con Sophie Gottlieb.
Puede que todavía no haya hecho historia, pero Andrés Neuman sabe desandarla hacia delante. En El viajero del siglo (Premio Alfaguara de Novela 2009), nos augura la Restauración que ya regresa.
Pie de foto: Geometría de un apeadero. Martínez Clares, 2008.