Cada vez que me alejo de ella, tengo la certeza de regresar. No es la ciudad más hermosa, pero algo me impide apartarla de mi camino. Quizás sea porque llevo siglos escuchando que es en sus calles decadentes donde se conjuran los fugitivos.
Pero, si no regresase, ¿dónde descansarían mis versos más oscuros?
Pie de foto: Avenida. Martínez Clares, 2010.
