Aquí nos lo cuestionamos todo. Dudamos hasta de la palabra de los testigos presenciales porque somos una cultura edificada sobre preguntas retóricas.
En cambio, existen otros pueblos más pragmáticos que se vertebran, sin rubor, alrededor de sus héroes: Arturo, Robin Hood, Bond.
Estas sociedades aceptan que hay verdades inmutables, no porque sean ciertas sino porque nadie se las cuestiona.
Tal vez, su única gran duda sea si Churchill realmente existió.
Pie de foto: Murallas. Martínez Clares, 2008.