Amo el cine casi tanto como leer
de cine y, hoy, lo he pasado en grande leyendo “La traición de Rita Hayworth”. No hablo de la novela homónima de
Manuel Puig, sino de la entrada en la que Francisco Machuca concluye que llega un
día en el que hay que dejar el cine para salir a la vida. Es cierto que, fuera del cine, a la intemperie, todo parece
bastante diferente. Incluso para la
Hayworth , que siempre fue Gilda para aquellos hombres que
nunca quisieron amarla.
Discúlpenme
si pienso que la vida debería ser otra cosa mucho mejor, y que sería estupendo
que un día tuviésemos que dejarla para salir al cine y darnos un baño de
realidad. Tal vez, en algo así pensaba Machado cuando dijo que “también la verdad se inventa”.
Pie de
foto: Rita Hayworth. Edición de
Martínez Clares, 2013.
