Mostrando entradas con la etiqueta Javier Ramírez Villaba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Javier Ramírez Villaba. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de enero de 2020

Regresos a Argónida

Como quien regresa a los parajes mitológicos de Argónida, he regresado de nuevo a "Páginas señaladas" (Círculo Rojo, 2017), el último libro publicado por Florentino Javier Ramírez Villalba, poeta que llegó a Almería hace milenios con una libreta cargada de versos bajo el brazo. Tal vez no lo conozcan porque Javier es uno de esos pocos imprescindibles que nunca ha ambicionado hacer demasiado ruido. Lo suyo es, simplemente, la poesía. Por eso, siempre tengo a mano alguno de sus libros y él -que lo sabe- me dedica de vez en cuando un poema. Este que nos ocupa parece que tuvo su origen en algún desencuentro literario, pero yo recojo una vez más su guante de tinta porque no concibo nada más emocionante que estar en las páginas de un libro que no has escrito tú mismo. Gracias.

jueves, 11 de mayo de 2017

La mañana tiene nombre de obligaciones

“Páginas señaladas”, el nuevo libro de Javier Ramírez Villalba (Editorial Círculo Rojo, 2017).

Tengo un capricho de escritor: para hablar de este libro voy a empezar hablando de otro libro diferente. Escribe Javier Pérez Andújar, en su novela “Los príncipes valientes”, que existen dos tipos de escritores: los de mar y los de río. Nos explica el de San Adrián de Besós, que los escritores de mar son más narradores y que los de río son más poetas. Javier Ramírez Villaba, que nació en Arroyo del Ojanco, provincia de Jaén, lleva toda su vida viviendo frente al mar. Todo indica que, en su caso, esta trayectoria vital, estas aguas dulces y saladas, constituyen una estupenda mezcolanza, un amasijo de inquietudes y talento que quizás hayan influido sobremanera en el camino literario que se ha trazado Javier, en el afán narrativo del que hace gala su poética. Porque Javier Ramírez, después de tanto tiempo, sabe muy bien que es mejor huir de los poemas que no cuentan nada, poemas que fluyen por un río seco, huir de la poesía que nace sólo para ser poesía, pues la vida -como escribe en el poema que da nombre a este libro- es:

Un cuento clásico,
una comedia
ambulante pero hermosa
en la ciudad perdida de mis sueños.