Le conocí en Aguilar de Campoo.
Yo iba a recoger un premio literario y él venía de recibir unos cuantos.
Ni siquiera tengo su correo electrónico. Tan sólo intercambiamos libros, dedicatorias, direcciones postales.
Ni siquiera tengo su correo electrónico. Tan sólo intercambiamos libros, dedicatorias, direcciones postales.
Al regresar a mi hotel, leí sus versos. En ellos, perdura el recuerdo del tiempo que nos queda por vivir.
Sin Manuel Laespada Vizcaíno , sin otros como él, la vida no sería más que una palabra imprecisa borroneada sobre un folio en blanco.
Pie de foto: Retrospectiva del olvido. Martínez Clares, 2007.
