La encontré en el aseo.
Hayat había abierto el grifo y tiraba de él con energía. Al verme, se detuvo. Sus ojos tenían la sed de quienes sólo han visto el desierto.
Con un español rudimentario, me aclaró que no quería regresar sin él. Ella les llevaría, al fin, el agua. Traté de explicarle su error, pero dudo que quisiera entenderme.
Después, como hicieron otros antes que yo, le cerré el grifo.
Pie de foto: Es la hora de regresar. Martínez Clares, 2010.
No hay grifos suficientes para apagar la sed de todos/as las 'Hayat' del mundo..
ResponderEliminar¡Ojalá llueva sobre el desierto! Y al resto nos inunde el oceano..
Un abrazo desde éste 'infierno'
Un deseo apocalíptico que, sin duda, nos merecemos. Abrazos
EliminarSuena el despertador. Son las siete de la mañana. Abro los ojos y me levanto de la cama con la mirada perdida, apenándome de recobrar mis pensamientos.Voy al cuarto de baño y abro el grifo.Me dirijo hacia la ventana. Miro y el panorama es de lo más desolador. La soledad como una terraza deshabitada, la paleontología del ladrillo que se descarna, la lepra paciente del tiempo, el primor antiguo y llagado de un edificio donde habitan tantos olvidos. El ascensor que no lleva a ninguna parte y este infiel otoño poniendo su milagro inútil en una antena de televisión, en un tendero de ropa, en todo, en ese desolado todo que compone una nada.He olvidado cerrar el grifo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo,amigo.
Nunca dejes un grifo abierto, amigo Francisco. Te puede fastidiar la visión paleontológica del ladrillo o cualquier otra cosa que precise de tu atención. Abrazos
EliminarUn relato escalofriantemente real
ResponderEliminarEs triste la situacion de estos niños y a veces incluso me he planteado si no sera cruel traerlos un mes a un mundo de lujos para despues tener que devolverlos a su realidad
Un abrazo
Muchas veces he pensado eso mismo. Practicamente, nos encontramos ante un dilema moral. Te lo planteas, sobre todo, ante situaciones como ésta, que es totalmente cierta. La escena admite poco literatura porque ya es literatura en sí misma. Abrazos
EliminarEl agua es poder.
ResponderEliminarUn buen argumento para la trilogía de Mad Max.
EliminarPara ella lo peor es volver con las manos vacías. Para nosotros, reconocer que nuestra agua bebe de su sed, que de algún modo nuestra tubería empieza debajo de su tienda.
ResponderEliminarNo se puede expresar más con menos. Un abrazo.
Volver como vino: con las manos vacías y ropa a estrenar esperándole en el aeropuerto. Unas vacaciones de ensueño antes del duro baño de realidad. De todas formas, es increible ver a estos niños durante su estancia en España. Un abrazo
EliminarNo llegamos a entender en su totalidad lo dura que es la vida para las milses de Hayat que hay en el mundo. Precisamente estoy leyendo "Mil soles espléndidos" y algo de eso nos cuenta..
ResponderEliminarDuro, triste...y real.
Un beso.
Los libros nos acercan al sufrimiento o a la felicidad ajenas. Muchas veces vivimos tras el cristal transparente de la distancia, a escasos metros de la tragedia o de la comedia. Es difícil pensar que todo esto está pasando a la vuelta de la esquina. Besos
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